«¿Por qué tengo baja autoestima?» Quizás es una pregunta que te ha venido a la mente en muchas ocasiones, pero ¿sabías que la protección de la autoestima es la principal causa de tener baja autoestima? Te lo explico.
Como sabes, con autoestima nos referimos a la visión que tienes de ti mismo, es una valoración subjetiva, aunque basada en tu experiencia de éxitos y fracasos, en la comparación que haces con los demás, en lo que te han dicho personas significativas como miembros de tu familia o amigos…
Todos necesitamos tener una buena opinión de nosotros mismos para funcionar de forma adecuada. Con una buena autoestima confiamos más en nosotros mismos, somos más seguros, más espontáneos, comunicamos mejor nuestras opiniones y sentimientos, tenemos claros los límites que queremos establecer y los ponemos de forma adecuada, estamos en contacto con nuestras necesidades y aspiraciones y hacemos lo posible por satisfacerlas. Además, al tener una buena autoestima, estamos también más abiertos a las experiencias vitales y a las relaciones nuevas. Nos arriesgamos más, nos equivocamos y aprendemos, lo que lleva a un círculo de interacción positiva donde cuando mejor autoestima tengo, más autoestima desarrollo a través de esta apertura en la vida.
Sin embargo, cuando hemos tenido experiencias desagradables, vivencias traumáticas, entornos exigentes o donde no se nos aceptaba tal y como éramos. Cuando los sistemas educativos que aplicaron sobre nosotros usaron más el castigo y señalamiento de nuestros puntos negativos, antes que señalar lo positivo y valorarlo, cuando hemos experimentado el rechazo de los iguales o hemos fracasado en los deportes o los estudios, nuestra autoestima se va minando, y uno de nuestro principales objetivos puede ser proteger el poco autoestima que nos queda.
Para proteger éste autoestima, renunciamos a intentar cosas nuevas por miedo a fracasar, evitamos las relaciones por miedo al rechazo, negamos nuestros deseos y necesidades desde la creencia de que nos los merecemos o seremos incapaces de satisfacerlos. No expresamos nuestras necesidades ni imponemos a los otros. Nos hacemos pequeños para no molestar y para evitar nuevos ataques y rechazos por parte de otras personas. Sin embargo, justo por proteger nuestro autoestima, impedimos que se desarrolle, se queda estancado, se queda bajo, la vida va pasando y nosotros nos salimos de la corriente de la experiencia para evitar lo negativo y nos quedamos también sin lo positivo. Sin el crecimiento personal, sin el aprendizaje, sin el éxito…
En terapia, para trabajar el autoestima de la persona, lo primero que se necesita es un entorno empático, validante y no juzgador. Debes tener un entorno de seguridad en donde poder hablar y trabajar sobre tus heridas emocionales. Poder descubrir y conectar con las situaciones que te dañaron e hirieron y poder entender y aceptar las maniobras de protección que desarrollaste. Entender tus defensas psicológicas y comprender el sentido que tuvieron en su momento y cómo en el momento actual están funcionando más como obstáculo que como protección.
Una vez descubiertas y entendidas tus defensas, se necesita conectar de nuevo con tu auténtica identidad, con tu verdadero ser, comprender tus deseos y necesidades, aquellos que quizás están reprimidos bajo la creencia de que no eres merecedora de ellos, o quizás te los has negado a ti misma como forma de no sufrir, desde una aceptación autoimpuesta que puede ser útil en muchas situaciones, pero que puede ser horrible cuando se hace desde un bajo autoestima.
La conexión de nuevo con tu verdadero ser y el derrumbamiento de las defensas favorecerán que tu autoestima pueda desarrollarse de nuevo libremente, que vuelva a crecer en base a experiencias exitosas, sentir que tienes el dominio de tu vida, que tienes virtudes y a habilidades, que eres merecedora de afecto y amor. En este punto en terapia también te acompaña, es el momento de ponerte a prueba, de hacer cambios en ti y en tu forma de relacionarte con el mundo, pasar a ser más espontánea, más auténtica, más abierta a la experiencia…
La forma de desarrollar un autoestima alta implica dejar de proteger el propio autoestima, de ahí que se necesite cierta valentía para atreverse a dar el paso. Por ello también la necesidad de hacer el proceso en un entorno terapéutico de seguridad.
